Your browser (Internet Explorer 7 or lower) is out of date. It has known security flaws and may not display all features of this and other websites. Learn how to update your browser.

X

Camino de Santiago (1995-2001) Puente la Reina – Muxía

 

 

Cartilla de credenciales
Cartilla de credenciales

En el año 1995 Mari Carmen Cabo Téllez (e.p.d.) y yo, Rosa M. Masana, quisimos seguir los pasos que hicieron los peregrinos medievales, suponemos, en busca de espiritualidad, transcendencia y a buen seguro venerar la tumba del apóstol Santiago. Se  dice que se orientaban por la Vía Láctea o camino de las estrellas, y una vez habían llegado a Santiago, algunos de ellos continuaban el camino hasta Finisterre, Finis terrae, lugar donde se creía que terminaba la tierra.

Nuestro sentido del camino tal vez fuese distinto, pero no estaba exento de la humana e inherente necesidad de hurgar en nuestro interior para intentar sentir la fuerza de la eclosión espiritual. Si alguna vez hemos experimentado aunque sea un atisbo de la sublime experiencia de pertenecer a todo, nos sentidos movidos a intentar buscarla de nuevo, aunque decir que puede aflorar bien sea andando o en cualquier otro lugar del planeta.

La primera etapa del camino

Salimos de Terrassa (Barcelona) el día 17 de setiembre del año 1995 y nos dirigimos a Somport y a Roncesvalles en coche, estuvimos en el refugio de Jaca y dejamos el vehículo en Puente la Reina, lugar donde se juntan los dos caminos procedentes de las poblaciones antes citadas. Disponíamos solamente de una semana para andar y desconocíamos hasta donde podríamos llegar.

Las mochilas que llevábamos pesaban ocho kilos. Más tarde supimos que un peregrino el máximo de peso que debe llevar es de un 10% de su peso corporal, nosotras pesábamos 60 kilos, así que nos sobraban dos. Un día llovió copiosamente y nos pusimos la capelina, que ella sola pesaba un kilo, y no fue efectiva porque permitió que entrara agua a través de las costuras. Tuvimos que desprendernos de ella y de la ropa mojada que llevábamos puesta para no sobrecargarnos de peso.

En este primer tramo andamos 144 kilómetros hasta el refugio de peregrinos del pueblo de Belorado. Desde allí y en autobús fuimos a Puente la Reina para recoger el coche para regresar a casa.

 

Salida desde Puente la Reina
Salida desde Puente la Reina

 

Credenciales
Credenciales

Segunda etapa

El día 25 de setiembre del año 1996 nos dirigimos a Belorado, dejamos el coche en esta población y emprendimos camino a Santiago de Compostela. Habíamos adquirido experiencia y esta vez, antes de salir de casa, nos servimos de una balanza de cocina para pesar todos los elementos que queríamos poner en la mochila con el propósito  que no sobrepasaran los 6 kilos. Nada de capelina; sólo un par de impermeables de plástico ligero comprados en un Todo a 100, tampoco nos llevamos el saco de dormir, con una sábana vieja hicimos un saco con dos extensiones de tela en la parte superior: una servía para cubrir la almohada y la otra para proteger la parte de la manta que estaría en contacto con el cuello y la fijamos con un par de agujas imperdibles. El problema fue que algunos refugios no disponían de mantas. Las agujas imperdibles servían también para sujetar los calcetines u otras prendas a la parte trasera de la mochila y mientras andábamos se iban secando.

Báscula de cocina y enseres
Báscula de cocina y enseres
Mapa con los caminos europeos que confluyen en Puente la Reina
Mapa con los caminos europeos que confluyen en Puente la Reina

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Llevábamos un pequeño botiquín hecho de ropa para que pesase menos porque era inevitable que aparecieran ampollas en distintas partes de los pies. Vimos que los peregrinos las curaban extrayendo el líquido con una aguja enhebrada que previamente  habían sumergido en una solución yodada. Nos habían dicho que si aparece una úlcera en la planta del pie no puedes seguir andando. Pudimos comprobar en una pareja de recién casados que a ella le había sucedió y tuvieron que dejar el camino. Casualmente a Mari Carmen también le sucedió, pero se negó a abandonar el trayecto. Por mi profesión de enfermera, intenté encontrar una solución al problema. Con una aguja de inyección pinché la ampolla plantar, la desinfecté y vendé. Lo novedoso fue que procedimos a hacer un agujero en el centro de una esponja de baño y  con una venda la sujetamos al pie, abrimos bien el zapato para calzarlo fácilmente y observamos que la parte de la úlcera no llegaba a tocar a la base del zapato. Al principio le resultaba incómodo andar, pero se habituó debido a que evitamos el dolor producido por el roce y de esta manera la lesión poco a poco fue curándose.

Credenciales
Credenciales
Por los montes de Oca
Por los montes de Oca

Es importante que los calcetines que nos pongamos sean de algodón; también llevar calzado deportivo ligero de peso y, a ser posible, provisto de cámara de aire. Actualmente las hay muy perfeccionadas y si vamos bien de peso es aconsejable llevar otro par de recambio y unas zapatillas para la ducha.

Amigos del Camino
Amigos del Camino

Durante el camino y especialmente en los albergues te encuentras con personas con las que puedes compartir charlas y experiencias y en ocasiones daba la sensación de habernos conocido de antemano. Además, la mayoría de hospitaleros son personas encantadoras y gozan de un espíritu de ayuda considerable. A veces nos repartíamos la comida, bebida o algún objeto muy necesario en aquel momento como podía ser un abrelatas, jabón, linterna, pañuelos de papel… Pero una de las cosas a las que nos costó acostumbrarnos fue el concierto nocturno de ronquidos y más ronquidos. Hay quien con una admirable aceptación decía: “¡Esta es la música del camino!”. Nosotras no llegamos a captar la filosofía de este hecho. Suerte que el cansancio hacía dormir a los peregrinos como lirones. Muestra de ello es que un día al despertarnos vimos que las ratas habían abierto la bolsa de plástico que teníamos junto a la cabecera de la cama, habían perforado el tubo de leche condensada dejando solo el envoltorio, y nosotras sin enterarnos, aunque es de suponer que durante el festín debían hacer bastante ruido.

Junto con el joven peregrino David
Junto con el joven peregrino David

En una ocasión nos prestaron la llave de un albergue que estaba vacío y en muy mal estado. Allí dejamos las mochilas y fuimos a cenar a un bar que había en el pueblo. Llegaron también a cenar cinco o seis jóvenes que hablaban en alemán y no nos quitaban los ojos de encima, nos hacían sentir intimidadas. La sorpresa fue cuando vimos que se alojaban en el mismo refugio que nosotras. Suerte que había una habitación separada y nos pudimos meter en ella. Muertas de miedo, improvisamos una cuña para fijar la puerta. Recuerdo que  pasamos la noche haciendo turnos de guardia. El día siguiente supimos que aquellos jóvenes eran reclusos alemanes que  redimían parte de su condena haciendo el camino de Santiago partiendo de Alemania, acompañados de una persona que se hacía responsable de ellos.

Amigos peregrinos
Amigos peregrinos

 

Plaza de la basílica de Santiago de Compostela
Plaza de la basílica de Santiago de Compostela

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Por el hecho de ser peregrinas algunos restaurantes nos hacían un 10% de descuento. Alguien nos preguntó cómo sabían que íbamos a pie, y les dijimos que por la manera que andábamos y nos sentábamos a la silla, cogidas al borde de la mesa a causa de las  agujetas. Los hosteleros nunca dudaron de nuestra condición.

Mientras tomábamos un café con leche en un bar vimos a un hombre que estaba desayunando huevos fritos con chorizo. Lo saludamos y conversando con el camarero nos dijo: “Este señor es un personaje del camino. Todo el mundo le conoce porque lo ha hecho muchas veces. Su mujer de vez en cuando le echa de casa y le dice: «¡anda, vete a hacer el camino!», y él le hace caso y se pasa casi un mes fuera”. Se nos ocurrió pensar que vivir cerca de una ruta peregrina en algunos casos puede ser una válvula de escape ideal.

Finalmente llegamos a Santiago y lo primero fue ir a la catedral a visitar la tumba del santo, como manda la tradición pelegrina que se remonta al siglo XIII aproximadamente. También durante el par de días que estuvimos en Santiago tuvimos la oportunidad de ver funcionar el botafumeiro. El hecho de haber llegado a Santiago produce una gran satisfacción porque has ido superando todos los obstáculos, pero lo más importante o sustancial del camino es el propio camino diario, porque es donde te encuentras a ti misma en situaciones de cansancio, frio, calor, sed y hambre. Pero con todo, se dice que el camino engancha y es verdad, porque se experimentan vivencias muy agradables. Supimos que una doctora en medicina que trabajaba en el Hospital Clínico de Barcelona hacía el camino cada año.

Credenciales
Credenciales
Diploma recibido al llegar a Santiago
Diploma recibido al llegar a Santiago

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Una mañana nos estuvo siguiendo un perro. Yo le decía a Mari Carmen: “¡no ves que majo es y que ojos tiene!”. Ella me advertía: “si le miras no nos lo vamos a quitar de encima”, y así fue: intentamos persuadirle sin éxito que no nos siguiera. Vimos que era una perra y empezamos a llamarle Calixta en recuerdo del Códice Calixtino. Pobre Calixta, desconocía la cantidad de quilómetros que tendría que andar detrás de nosotras, pero estaba tan contenta que daba gusto verla. Luego finalmente llegó el gran drama. Como suele suceder en la vida, hay cosas que terminan mal y en ese caso recuerdo que me enfadé mucho conmigo misma, por descubrir que era despiadada, pues tuvimos que tomar la decisión de dejarla antes de coger el avión  Santiago-Barcelona. Se la quedó un pastor que nos dijo que el animal era de una raza muy buena para controlar los rebaños de ovejas. Le dijimos que se llamaba Calixta y se la llevó en brazos. De aquella estampa me acordaré siempre. Calixta iba con la cabeza vuelta hacia nosotras haciendo esfuerzos por zafarse de aquel forastero que la llevaba sujeta en brazos. Fue terrible el sentimiento que me despertó y todavía lo experimento en este momento. No sé qué desvelan en mí los animales que me seducen tanto. No entiendo por qué aún no soy vegetariana.

En Santiago, una vez presentadas las credenciales nos expidieron un diploma fechado el día 4 de octubre de 1996. Habíamos recorrido el tramo de Belorado a Santiago, un total de 430 kilómetros, equivalente a un promedio diario de 26,8 km., aunque un día batimos el récord, anduvimos 43 km. debido a que nos perdimos y no encontramos ningún albergue ni posada. Por haber sido peregrinas la compañía de aviación Iberia nos hizo un descuento del 40% en el billete Santiago-Barcelona. Fue una sorpresa.

Peregrina M. Carmen
Peregrina M. Carmen
Peregrina Rosa M.
Peregrina Rosa M.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Tercera etapa

El día 29 de junio de 2001 llegamos en avión a Santiago de Compostela[1] y nos dirigimos a la oficina de peregrinos a que nos pusiesen el sello en las credenciales para justificar que seguíamos andando hasta Finisterre, pero no lo sellaron porque decían que el camino terminaba en Santiago. Nos puso el timbre una agencia comercial de la ciudad.

Como hemos comentado, en los refugios había hospitaleros generalmente voluntarios, que permanecían en el refugio durante 15 días y tenían la función de atender a los peregrinos. Algunos nos preparaban un café con leche a las siete de la mañana para que pudiésemos desayunar colectivamente y dejar el refugio a las ocho. Generalmente disponían de una caja donde voluntariamente los peregrinos depositábamos dinero para que de esta forma pudiesen cubrir los gastos de mantenimiento general y la compra de algunos alimentos.

Refugio con una hospitalera
Refugio con una hospitalera
La señora Felisa a la entrada de Logroño
La señora Felisa a la entrada de Logroño

El tramo de Santiago a Finisterre tenía unas características distintas, especialmente las ambientales. Además, nos encontramos menos peregrinos que en las dos etapas anteriores y algunas vivencias también fueron muy diferentes.

En Finisterre nos acomodamos en un hostal y sin la carga de las mochilas fuimos andando hasta el faro marítimo situado cerca del rocoso acantilado, zona donde a partir de allí solo existen millas y millas de océano y que debe su nombre al hecho de que los antiguos tenían la impresión que allí terminaba la tierra. Simbolizando el hecho de haber llegado a este punto, se erigió una escultura en forma de botas de peregrino, porque además hay quien dice que los antiguos peregrinos tenían la costumbre de tirar su calzado al mar.

Tuvimos la sorpresa de que en el refugio de esta población y mostrando las credenciales  selladas nos entregaron también un nuevo diploma acreditativo, por cierto muy bonito.

Camino a Muxia

Diploma de Finisterre
Diploma de Finisterre
Punta del Faro en Finisterre
Punta del Faro en Finisterre

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

No nos conformábamos con terminarla ruta y proseguimos andando hacia Muxía. Encontramos días muy lluviosos, idóneos para que el aroma de los bosques de eucaliptus se expandiera por el ambiente y al tiempo descubrimos hórreos, que nunca habíamos visto, pero lo que más nos impresionó fue el murmullo del mar de la Costa da Morte, que a lo lejos inspiraba respeto, sobre todo porque éramos conocedoras de los históricos naufragios de buques que se habían producido en aquella costa. La mayoría de bares tienen fotografías que dan testimonio de ello.

En este tramo nos metimos en un buen laberinto, andábamos con mucha lluvia, hasta que al final encontramos un hostal. Cuando paró de llover salimos a la calle y vimos sentada en el portal de su casa a una señora mayor. Iba vestida con la típica falda larga de color negro e iba peinada con una trenza. Era auténtica. Después de conversar con ella, nos dijo: “¿decís que mañana pensáis ir a Muxía por el camino que lleva al río Castro?”. “Sí —le respondimos—, porque volver hacia atrás significaría andar doce quilómetros más para coger el sendero correcto”. Prosiguió diciendo: “pues yo la última vez que fui por este camino no pude cruzar el río porque le faltaba una piedra por donde pisar y, al haber llovido tanto los últimos días, esta vez bajará ancho”.

Debimos tener en cuenta las palabras de una persona conocedora del territorio, pero lanzadas como éramos, emprendimos el camino por donde teníamos pensado. Anda que andarás y al final de lejos vimos el río Castro. Mari Carmen divisaba los ríos a treinta metros de distancia, pienso que era debido al miedo que le ocasionaba pensar en cruzarlos. Al acercarnos vimos que el agua circulaba por encima de la pasarela hecha de bloques de piedra y sí, daba la impresión que al tramo final le faltaba un bloque. Estuvimos vacilando sobre qué hacer, pero en aquel momento, presa de un arranque de heroísmo, le dije a Mari Carmen “dame tu mochila; voy a ver con qué fuerza baja el agua y si puedo dejaré las dos en la otra orilla”. Me descalcé y con ayuda de un bastón largo de peregrino hecho por Joan Muntada, un amigo de Pals, me puse a andar por encima de los bloques de piedra y el agua me cubría hasta los tobillos. Cuanto más al centro me acercaba la corriente también era más fuerte. Sentí miedo y pensé que, si resbalaba, el río me arrastraría hasta algún lugar de la Costa da Morte y me convertiría en una náufraga más de la historia del país. Pero ya estaba en el fregado y decidí continuar. Llegué al último tramo y evidentemente, como nos habían dicho, la piedra no estaba en su sitio. Utilicé el bastón para medir la profundidad que había en aquel tramo y vi que el agua me llegaba a la cintura, pero casi no había corriente, de modo que sumergí medio cuerpo y dejé las mochilas en tierra firme. Retrocedí para acompañar a Mari Carmen a cruzar y esta vez tuve otro arranque, el de autoimponerme el papel de psicóloga, pues M. Carmen estaba muerta de miedo por el solo hecho de poner los pies sobre los bloques y yo le decía: “ánimo que vas bien, vas muy bien, un paso largo, apóyate en mí, no mires el agua entre las piedras, mira sólo donde vas a poner el pie, vas bien, falta poco, lo tenemos”. ¡Uf, al fin llegamos! Dejó la marca de sus uñas en mi brazo a pesar de que siempre las llevaba cortas. Aquel día supongo que no. Me sumergí primero yo en el agua y al estar a un nivel más bajo que ella, vi como las piernas le temblaban como una hoja de papel. Fue en aquel momento que fuimos conscientes de nuestro gran atrevimiento.

Río Castro. La piedra que faltaba es la que está atravesada en primer término
Río Castro. La piedra que faltaba es la que está atravesada en primer término

Como he mencionado, antes de iniciar la ruta fuimos a Roncesvalles y asistimos a una misa que se celebraba también para pedir a la Virgen un buen peregrinaje. Tras aquella experiencia en el río Castro consideramos que nos ofreció su protección en las tres etapas del camino. Descubrimos en nosotras mismas como en un momento determinado y según las circunstancias podemos poner de manifiesto nuestro coraje, atrevimiento, decisión o voluntad de acción. Curiosamente sentimos agradecimiento al río Castro, porque a pesar del miedo que nos hizo pasar, también fue generosamente benévolo.

Llegamos a Muxía y nos encontramos con un refugio estupendo, uno de los mejores que conocimos. Estábamos satisfechas y llenas de gozo por haber finalizado sin ningún percance el camino. Pienso que al final sabíamos algo más de nosotras mismas y también teníamos más conocimientos porque  las personas conocedoras de su tierra nos mostraron aspectos del paisaje, de la arquitectura y de las casas de barro, de los animales, de las obras de arte de las iglesias o por el simple hecho de verlas actuar y su sentido de la vida. No podemos dejar de comentar los espacios vividos de recogimiento, cansancio, miedo, hambre, sed y las percepciones de algunos lugares que parecían más intensas. También el disfrute de comer unos huevos fritos con chorizo o una sopa cuando estás a punto de desfallecer de cansancio y poder compartir cosas con los demás. En conjunto crearon una amalgama de experiencias gratas de recordar. Lástima que en estos momentos no podamos compartir con Mari Carmen el recuerdo de aquellos días.

Una anécdota

En el refugio de Muxía encontramos a una señora sentada en un sofá que estaba bebiendo algo de un tetrabrik —pensamos que era zumo pero no, era vino—, y al tiempo decía en acento inglés: “¡maravilloso!, maravilloso!”. Estaba entusiasmada porque había finalizado el camino de Santiago desde Roncesvalles, pero lo más sorprendente fue cuando dijo tener 70 años. Fue admirable porque varios de los peregrinos que estábamos allí nos contagiamos de su exclamación, “¡maravilloso! ¡maravilloso!” —y sin tetrabrik—, hasta el punto de pensar que, en efecto, todo había sido maravilloso. Vivimos un momento mágico de satisfacción colectiva como en raras ocasiones suele darse. Aquella mujer había venido sola desde los Estados Unidos de América para hacer el camino. Nos dijo que se había inspirado en un libro de la actriz Shirley MacLaine sobre su experiencia como peregrina a Santiago de Compostela. Lo curioso es que la mujer del refugio guardaba un gran parecido físico a la actriz.

Certificado expedido el día 6 de julio de 2001
Certificado expedido el día 6 de julio de 2001
Muxia
Muxia

El juego de la oca y el camino

Mari Carmen y yo descubrimos la relación entre el camino y el juego de la oca, al preguntar por qué en el enlosado de una plaza de Logroño había el citado juego. Alguien nos comentó que tanto en la vida como durante la peregrinación, pueden sucederte hechos que tienen similitud con los mensajes que llevan implícitas las casillas del juego. El camino era como vivir toda una vida en poco tiempo y lo curioso fue que estando atentas pudimos corroborar algunas de estas cosas.

En el año 1908 en Festo, isla de Creta (Grecia), se descubrió una pieza circular hecha de barro que paso a llamarse disco de Phaistos y se considera que pertenece al periodo minoico entre los años 1580 al 1700 antes de Cristo. Lo más singular, según los expertos, es que se trataría de un ancestral juego de la oca.     

Disco de Phaistos
Disco de Phaistos
Juego de la Oca
Juego de la Oca

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

     

Existen diversas interpretaciones sobre el significado de cada una de las casillas de este juego dispuesto en forma de espiral, pero mi propósito es simplemente describir lo que nos sugerían estas casillas y relacionar su mensaje con las vivencias que, sin buscarlas, nos íbamos encontrando.[2]

El juego está dibujado sobre una lámina cuadrada y se inicia formando una espiral levógira, o sea, que gira a la izquierda, en sentido contrario a las agujas del reloj. Dispone de 63 casillas, aunque se considera que son 64 incluyendo el núcleo central, los números tienen su importancia. Las siete casillas más relevantes son: el puente (casillas número 6 y 12), suerte de ellos porque atravesamos ríos como el Arga, Ebro, Carrión y Riosil; la posada (número 19, dos turnos sin jugar), el pozo (31, dos turnos sin jugar), los dados (26 y 53), el laberinto (42, retroceder a la casilla 30), la prisión (52, tres turnos sin jugar), la calavera (58, volver al inicio). Finalmente con el número exacto se alcanza el centro. Podríamos decir que se trata de un recorrido donde podemos avanzar o retroceder para volver a emprender la ruta.

En cuanto a nuestra experiencia, en ocasiones teníamos la sensación que habíamos avanzado bastantes kilómetros, era como ir de oca en oca y tiro porque me toca. Casualmente en la zona de los Montes de Oca nos alcanzó un diluvio universal que nos hizo andar como las ocas balanceándonos entre el barro que se había formado y casi sin poder levantar los pies. Suerte del calzado y de la ropa de recambio que llevábamos. Pero también sucedía que algunos días andar no cundía y teníamos que alojarnos en una pensión o casa particular antes de que pudiésemos llegar al refugio. Perdíamos bastante tiempo.

En algún momento puedes encontrarte medio muerta y esto sucedió el día que anduvimos 42 quilómetros. Me desmayé a causa de una insolación quedándome obnubilada y tendida en el suelo. Mari Carmen dijo: “¿quieres que lo dejemos?”. Le respondí “espera un poco”. Con la ayuda de un pañuelo empapado con el agua que llevábamos para beber y puesto en la nuca aprovechando la diminuta sombra de un matorral me recuperé. En otra ocasión andábamos por una cuesta llena de cantos y yo de nuevo estaba al límite, me costaba mucho continuar andando. Suerte que Mari Carmen resistía y era ella quien me daba ánimos. Finalmente pudimos alojarnos en un hostal. Subí con esfuerzo al primer piso y me tendí en la cama con la sensación de quedarme adherida a ella tal como si tuviese pegamento en la espalda. Mari Carmen bajó a cenar y al rato subió acompañada de un chico que llevaba en las manos una sopera. Al verle pensé que tenía una alucinación: salido de no sé dónde, era imposible que fuese más guapo. La sopa resultó ser la más deliciosa que hasta el momento haya comido jamás. Mari Carmen, él y la sopa me resucitaron, pues estaba al límite al igual que el día de la insolación. Supongo que, según el juego de la oca, estuve dos veces en la casilla número 58.

Debido a nuestra facilidad para perdernos, varias veces tuvimos la sensación de estar inmersas en un laberinto y siempre en un cruce de caminos. Entonces nos preguntábamos, “¿tú has visto la indicación?”, “no”, “yo tampoco”, “¿y ahora qué dirección tomamos?”. Llegados a este punto era el azar quien mandaba o, según viésemos donde se encontraba el sol y siguiendo siempre el norte, decidíamos qué camino tomar. Cabe decir que siempre llegábamos a algún sitio poblado, pero con más kilómetros a cuestas.

Una noche tuve un sueño muy raro. Soñé que el mar era de color plateado y al despertarme me acordaba perfectamente de el. Nos pusímos en marcha y a las afueras de un pueblo vimos a un cura alto y delgado con una sotana negra convertida en gris debido al desgaste del tejido y adornada con topos aceitosos. Sus dientes artificiales eran de plata… ¡qué casualidad con la plata!. El religioso tenía una presencia imponente, parecía un superviviente de la edad media. Ante su casa tenía un montón de leña y nos dijo, “¿me ayudáis a entrarla en casa?”. Mari Carmen dijo que ella se quedaba afuera para guardar las mochilas, estaba bastante cansada; yo cogí un tronco que pesaba lo suyo y el cura me dijo “sígueme”. Fui detrás de él cruzando la casa hasta llegar al patio y deposité la leña donde me indicó. Volví, cogí otro leño, me siguió; al tercero dije “¿bueno y usted no lleva ningún tronco?”. El cura hacía los viajes de vacío. “Pues señor cura —le dije—, entiéndalo: llevamos bastantes quilómetros andando y aún nos quedan bastantes por hacer”. Al dejarle tuve una grata sensación de libertad, porque me había sentido como secuestrada.

En otra ocasión en un albergue —no nos quedábamos a dormir, solo queríamos parar un momento— nos encontramos que de repente estábamos ayudando al hospitalero a pelar pimientos asados que íbamos poniendo en frascos de cristal para un futuro baño maría.

Sería muy largo de comentar todo lo que nos iba sucediendo a lo largo de esta peculiar  andadura de unos 800 kilómetros. Alguna vez y sin haber preguntado nada, alguna persona nos mostraba un detalle arquitectónico, un cuadro o algún aspecto de la naturaleza al que en aquel momento no otorgábamos un significado especial. Es ahora cuando tras haber transcurrido varios años al recordarlo nos sugiere algo más.

En una ocasión un religioso joven y muy agradable nos preguntó a la puerta de una iglesia: “¿habéis visto a María Magdalena la pecadora?”. Al decirle que no, nos acompañó para que la viésemos ya que estaba en un lugar poco transitable. Le hicimos una fotografía porque nos extrañó verla vestida con una falda escamosa al estilo de una sirena y con el tórax al desnudo. Tal vez el escultor quiso explicitar cierta concordancia con Jesucristo, que también era conocido como el pez. De hecho la concha, símbolo del agua, es el emblema del camino.

Maria Magdalena
Maria Magdalena
Jesucristo con la cruz en forma de Y
Jesucristo con la cruz en forma de Y

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

En Puente la Reina también se nos mostró específicamente una imagen de Jesucristo en la cruz, pero con la particularidad que el travesaño de los brazos era en forma de V en vez de horizontal. En esta estética de la cruz hay quien encuentra una similitud con el pie de la oca y si se le añade otra cruz en la base pero en sentido inverso, hay quien interpreta o lee el nombre encriptado de Jesús. Necesitaríamos disponer de más conocimientos para poderlo explicar de forma comprensible.

Para finalizar y en resumen decir que esta experiencia peregrina puede tener mil matices y es distinta según las vivencias externas de comunicación y las diversas introspecciones que inevitablemente vas haciendo casi sin darte cuenta. Es curioso porque aunque hagas el camino acompañada pasas mucho tiempo andando  sin intercambiar palabras. Andas y percibes, así sin más.

Toda vez que una persona lleve vividos bastantes años y a la vez haya tenido la experiencia de peregrinar, puede que se dé cuenta que esta metáfora del juego de la oca tiene su coherencia, lo que pasa es que con frecuencia no estamos atentos al significado que puedan  tener nuestras experiencias de la vida. Podría decir que aconsejo peregrinar donde sea porque también cubre la función de dar curso a nuestra necesidad inherente de emigrar, como lo hacen muchas aves, y si además durante este vuelo sucede que aflora una mayor luminosidad de conciencia, entonces la decisión tomada habrá sido fabulosa.

Curiosamente en estos momentos que recuerdo el pasado siento sin novedad —porque ya lo he vivido— el sublime bálsamo de la gratitud, ese sentimiento al que considero primo hermano del Amor, no conozco otro que se le asemeje. Experimento gratitud por estar viva y por todo lo que me ha ofrecido la vida y en especial por haber podido compartir un largo peregrinaje con la incansable, amorosa y sabia ciudadana Mari Carmen Cabo Téllez. Aunque ella no esté físicamente en este planeta, sus efluvios espirituales atraviesan la atmósfera, incluso con el cielo nublado.

Baston hecho por Juan Muntada de Pals. 1,45 cms.
Baston hecho por Juan Muntada de Pals. 1,45 cms.

[1] Cuando viajábamos en avión a Santiago en el año 2001, Mari Carmen le comentó a la azafata que yo tenía el título de piloto privado. Al cabo de un rato la azafata me dijo: “el comandante le invita a ir a la cabina de mando”. Me levanté como un rayo y fui. El comandante y el copiloto eran unas personas encantadoras, me hablaron de cuestiones técnicas aeronáuticas pudiéndoles seguir buena parte de la conversación y también insistieron en convencerme de que no dejara de volar. Vi claramente que amaban su profesión. Explico este detalle porque hace tres días, el 24 de marzo de 2015, ocurrió la tragedia del Boeing 320 en los Alpes franceses, en que murieron 150 personas dejándonos a todos afectados. Durante estos catorce años las medidas de seguridad dentro de los aviones han ido in crescendo, de forma que tener la ocasión de visitar la cabina es un hecho irrepetible, seas o no piloto. De acuerdo con los avances tecnológicos, vemos que el transporte aeronáutico teledirigido de pasajeros está a la vuelta de la esquina. Lástima que para ello el público previamente haya tenido que perder la confianza en los comandantes.
Maria Carmen  dejo  este mundo el día 3 de agosto del año 2007, para mi, su  amistad  fue de las cosas mas autenticas que la vida me ha dado, motivo que provoca sea tan difícil superar esta perenne pérdida. Presente en este bloc algunas de las piezas de cerámica que elaboraba  para dar salida  a su afición artística, la podemos consultar en Mari Carmen 

Tots avançam com pelegrins …

Tots avancem com pelegrins cap a valls de tendresa i, presoners de pluges de solitud, sondejam clarianes entre boscos de por, com aus que parteixen per petites remors. Tots solcam costes d’indiferència, fosques de desfici i malentesos de glaç. Només tu, que véns del silenci, coneixes la ruta del seu desgel i el mapa de llum dels illots més indòmits. Deixa que t’acompanyem pels indrets que alliberes, la fondària és teva i els aprenents som nosaltres. LLUÍS SERVERA SITJAR

 

Guinness 1991, chimenea Almirall de Terrassa.

La chimenea industrial de la Bòbila Almirall de Terrassa fue edificada en el año 1956 con el objetivo de incrementar la capacidad de tiraje de los dos hornos de cocción de ladrillos que tenía la empresa de Francesc Almirall Lupi, situada en la Avenida Àngel Sallent de la misma ciudad. El empresario encargó la reestructuración de la empresa al maestro de obras Mariano Masana Ribas, que ya tenía contactos profesionales con el señor Almirall.

Terrassa en la década de los años sesenta vivía un acentuado auge de construcción de viviendas derivado de la inmigración interna, con la consiguiente gran demanda de ladrillos. Cinco fueron las personas que intervinieron en la edificación de esta singular estructura: el maestro de obras Mariano Masana Ribas, dos albañiles (Lucas Pérez Molina y José Fauquet Cons) y dos manobres (Paulino Carbajal García y Francisco Gálvez Quesada).

Una noticia de prensa  fue motivo de la inscripción en el Guinness

Fragmento del artículo del Diario de Terrassa, 29-1-1987.
Fragmento del artículo del Diario de Terrassa, 29-1-1987.

La chimenea fue inaugurada en el mes de julio del año 1956 y cuatro años más tarde, en 1960, Mariano Masana moría a causa de un accidente de moto con solamente 33 años de edad. El día 29 de enero de 1987 apareció en el Diario de Terrassa un breve artículo con la fotografía de la chimenea Almirall y entre otras cosas, refiriéndose a las chimeneas industriales, decía “en su gran mayoría corresponden a arquitectos o maestros de obras desconocidos”. Después de leer la noticia fui a la redacción del periódico y les informé que el autor de la chimenea Almirall había sido el maestro de obras Mariano Masana (e.p.d),  mi hermano, y que si alguna vez volvían a hablar de ello lo citaran.

El tema quedó archivado hasta que un día llegó a mis manos otro artículo publicado en el mismo periódico con fecha 16 de julio del año 1956, redactado con motivo de la inauguración de la chimenea Almirall. El titular era: “En Tarrasa está por inaugurarse la segunda chimenea más alta del mundo”.

Periódico de Terrassa, 17-7-1956
Periódico de Terrassa, 17-7-1956

Este fue el desencadenante que me movió a investigar sobre las características de la primera chimenea industrial más alta de mundo, que se hallaba en Argentina, pero a pesar de varias peticiones de información efectuadas en organismos oficiales de aquel país no obtuve respuesta alguna, quizás porque la chimenea ya no existía, aunque posiblemente sería muy diferente a la de Almirall de Terrassa, que tiene 63,25 metros de altura y una escalera de caracol que la envuelve hasta una plataforma superior, diseño que le ha valido el mérito de ser inscrita en el libro de récords Guinness. Agradecemos muy especialmente que el periódico Terrasa Información publicara estas dos noticias que pasaron a formar parte de los básicos documentos testimoniales.

Preparación del expediente de Guinness y localización de los constructores

La chimenea iluminada.
La chimenea iluminada.

Las gestiones para llevar a término esta iniciativa se iniciaron en el año 1990 y el hecho de que hubieran transcurrido 34 años desde que la chimenea humeara por primera vez era un indicador de que la tarea no sería fácil, porque además casi nadie conocía ni se acordaba del nombre de los constructores. Uno de mis propósitos era concretamente el de localizarlos a todos, y finalmente lo conseguí.

Confeccioné un expediente compuesto de 30 páginas donde se incluían documentos acreditativos. Uno de los más significativos era el plano de la chimenea elaborado por la Gerencia de Urbanismo del Ayuntamiento de Terrassa, que confirmaba su presencia y continuidad en el tiempo.Deposite una copia del citado expediente al “Arxiu Històric Comarcal del Vallès Occidental” (AHCVO) y otro en la Biblioteca Central de Terrassa.

Con fecha 28 de abril del año 1990 entregué la documentación a Producciones Jordán de Madrid, sede de la delegación del Libro Guinness de los Récords en España. Después de diversos contactos efectuados por correspondencia y la posterior supervisión in situ de la chimenea por parte de la citada delegación, cursaron un informe favorable a la sede central del Libro de Récords Guinness, situada en Inglaterra. Con fecha 18 de setiembre del año 1990 Guinness nos comunicaba que la chimenea de la Bòbila Almirall era considerada un nuevo récord mundial.

El expediente de inscripción (R.M.)
El expediente de inscripción (R.M.)

Este reconocimiento fue vivido en la ciudad como un acontecimiento especial y la prensa publicó varios artículos al respecto. En realidad esta estructura formaba parte de las veinte chimeneas industriales que habían conseguido mantenerse en pie, era también una de las supervivientes del total de 200 que había habido en la ciudad de Terrassa cuya función era la extracción de humos generados por las calderas de vapor de las  empresas textiles egarenses de finales del siglo XIX hasta mediados del s. XX.

A partir de este hecho la chimenea se hizo más visible y pasó a formar parte de los emblemas arquitectónicos destacados de la ciudad, como pueden ser las iglesias románicas de Sant Pere, la Torre del Palau, el Castell de Vallparadís, el vapor Aymerich, Amat i Jové -actual “Museu de la Ciencia i de la Tècnica de Catalunya”-la Masia Freixa y otros edificios protegidos. La estructura nos confirió a la vez un toque de peculariedad tarrasense, concepto sugerido en base a que no era necesaria una chimenea de 63 metros para hacer funcionar dos hornos de cocción de ladrillos, el correcto tiraje de los humos se hubiese alcanzado con menos metros, tampoco era imprescindible la escalera de caracol de 207 peldaños ni tampoco la plataforma superior. Por todo ello deducimos que el empresario F. Almirall y el maestro de obras M. Masana debían ser personas amantes de la singularidad, la monumentalidad y el simbolismo artístico, puesto que la tendencia arquitectónica de los años sesenta se caracterizaba más por la creación de espacios funcionales, especialmente en la industria, que no por  criterios estéticos.[1]

Carta informativa (R.M.)
Carta informativa (R.M.)
Fragmento del plano. Ayuntamiento de Terrassa.
Fragmento del plano. Ayuntamiento de Terrassa.

.

Más tarde, con fecha 2 de enero del año 1997, el Llibre dels rècords catalans también reconoció la chimenea Almirall como la chimenea más alta del mundo provista de escalera de caracol.

Diploma coloreado (R.M.)
Diploma coloreado (R.M.)

[1] Este es un comentario altamente hipotético, pero dados los conocimientos que Mariano recibió a través de su padre, rememorando los conocimientos de su bisabuelo, que fue fraile hasta cerca de los setenta años. Podría ser que al diseñar la estructura de la chimenea  decidiera  aplicarle algún tipo de proporción numérica, comentario que como hemos dicho anteriormente es pura presunción, a no ser que se llevara a cabo un exhaustivo estudio sobre las relaciones matemáticas de la pieza que nos indicara lo contrario.
 
 
       
Retall Diario de Terrassa 7-11-1990
Retall Diario de Terrassa 7-11-1990
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Obsequio del Ayuntamiento de Terrassa en honor a los constructores de la chimenea Almirall.
Obsequio del Ayuntamiento de Terrassa en honor a los constructores de la chimenea Almirall.

La xemeneia de la bòbila Almirall de Terrassa, donació al Museu de la Ciència i la Tècnica de Catalunya.

    

  - Donació al MCTC  de dos estris emprats en la construcció de la xemeneia –

Article de Rosa M. Masana Ribas, publicat al Butlletí d´arqueologia industrial i de museus de ciència i tècnica, núm.73 juliol 2012 .Associació del Museu de la Ciència i de la Tècnica i d’Arqueologia Industrial de Catalunya.

 Paraules clau:  xemeneia Almirall, Marià Masana Ribas,  constructors , Guinnes, nivell , centímetre, donació

 

Xemeneia Almirall (r. m)
Xemeneia Almirall (r. m)

En Marià Masana va ser el mestre d’obres encarregat de construir la xemeneia de la Bòbila Almirall, quatre anys desprès de la construcció, va  ser víctima  d’un accident de moto, uns dels estris  de paleta que   aquell   portava  era un nivell i una cinta mètrica. El seu germà  Francesc  que anava darrera d’ell amb una altre moto va guardar aquests  elements sentimentals durant 30 anys i quan va faltar, la meva cunyada  Júlia  me’ls va donar  i  també els he guardat durant tot aquest temps.

Ara, i desprès de  54 anys hem  considerat que  els estris  tenen un component  històric  pel fet d’haver-se   utilitzat  en la construcció de  la singular  xemeneia  Almirall  i també  podem  considerar-los  d’interès etnogràfic perquè  en el decurs de mig segle  el dissenys d’aquests estris  han  sofert una  considerable evolució, i és  per això que fem la  proposta de  poder-los cedir en  custòdia al Museu de la Ciència i la Tècnica  de Catalunya, que possiblement podran complementar  exposicions  dins l’àmbit  de  la construcció  de les xemeneies industrials

Ubicació i tiratge de la xemeneia

La xemeneia està situada a l’Avinguda Àngel Sallent de Terrassa a la  plaça de l’Assemblea de Catalunya   del  districte  número IV a una zona on  abans hi havia hagut la  bòbila de maons propietat d’en Francesc Almirall  datada de l’ any  1910 . A la dècada dels anys seixanta es va incrementar la demanda de materials per  la construcció degut a  creixement de l’ activitat industrial i la necessitat de edificar  habitatges  per les persones nouvingudes a la ciutat en busca de treball.  L’empresa va encarregar al contractista d’obres Marià Masana  la construcció de nous forns i una xemeneia  amb capacitat de tiratge suficient per impulsar els fums  que generava  la combustió  de  10,9 tones de carbó al dia, d’aquí bé l’alçada de 63 metres, tot que amb menys metres s’hagués aconseguit una bona succió de fums, fet que ens indica la voluntat de construir quelcom de singular. Desprès de treballar-hi durant  mig any  aproximadament, es va   inaugurar el mes de juliol del 1956 [i]

Algunes dades tècniques

 L’estructura presenta un fust troncònic  fet de maons aplantillats de terra cuita vermella , te una alçada de 63.25 metres   des de la base fins a la boca o sortida de fums que continua amb una estructura metàl·lica ovalada formant un tres peus per sustentar el parallamps que la prolonga  fins els  68,85 metres. El diàmetre de arrencada del fust que inicialment era  hexagonal  actualment fa  3,98 metres de diàmetre  i el superior  2,19.   Abans de la restauració, el volum intern aproximat  era de 166 m3  amb un pes   de 570 TM . Esta proveïda d’una escala de cargol  de 217 esglaons  amb barana de ferro  per la protecció personal. El  darrer tram s’enfila per una escala de gat de 17 esglaons  fins a una  plataforma formant  un  voladís que pot sostenir  a diverses persones i  al temps  permet d’una  visió  de la ciutat  en un radi de 360 graus. Es considera que va tenir una  vida activa de  uns 12 anys i per més informació es pot consultar l’article publicat a  la revista Terme l’any 1999, (AHCVO).[ii] L’any 1995  l’ajuntament de Terrassa va procedir a la seva restauració sota la direcció  de  l’ arquitecte Robert Brufau.

Els constructors

Van ser sis  les persones que van intervindré en l’edificació de  la xemeneia, l’empresari Francesc Almirall  Poch que va  proposar el projecte ,  el mestre d’obres Marià Masana Ribas - també amb castellà)  que  s’avingué a  dur-lo a terme,    els dos professionals paletes Lucas Pérez Molina  i José Fauquet Cons i els dos manobres  Paulino Carbajal Garcia  i Francisco Gálvez  Quesada  aquest darrer   mort  d’accident  per intentar salvar a una noia.[iii]   El fet de buscar  a dos dels constructors va ser  una tasca molt  laboriosa , però n’estic satisfeta perquè se’ls ha pogut reconèixer la seva professionalitat i valor que havien de tenir en fer una obra vertical de 63 metres i amb fort flexopandeix.

Inscripció al llibre de Records Mundials Guinness .                                      

Certificat d´inscripció a Guinnes (r. m)
Certificat d´inscripció a Guinnes (r. m)

Pel fet que en Marià Masana (1927-1960) no podia donar testimoni d’aquesta edificació  i en sortir publicada una nota de premsa  amb la fotografia de la xemeneia Almirall al ” Diario de Terrasa” amb  data 20 de gener de l’any 1987  on deia : “la majoria de chimeneas industriales de Terrassa  estan hechas per arquitectos o maestros de obras desconocidos “.[iv]  va ser el desencadenant que em motivà a indagar sobre aquesta estructura i  recuperar el nom del meu germà i dels  demés treballadors, no era fàcil perquè havien passat  més de trenta anys, però en viure al cap de avall del  carrer Galileu  vàrem seguir molt de la vora  la edificació de la xemeneia, recordo la consciencia de  risc que tot sovint experimentava la meva mare  que sovint, li deia a en Marià  abans de sortir de casa :  vigila  fill meu, no prengueu mal.  Ara, vist retrospectivament   podem considerar  que les intuïcions de les mares en ocasions son  poden ser reals.

 El diari “ Destino” publicava una imatge de la xemeneia acabada de construir amb una breu nota que deia “ La obra de albañileria , puede ser el mástil donde izar el guión de Tarrasa.” [v]  En Jaume Almirall, un fill d’en Francesc Almirall  em va lliurar  un article que deia :  En Tarrasa está por inaugurase la chimenea más alta del mundo.”[vi]  la primera era a l’Argentina  i possiblement està enderrocada  perquè no he tingut resposta dels organismes oficials als que m’he adreçat  i  de segur  que no estava proveïda de escales de cargol.   Amb tot prengué  força  la idea d’intentar inscriure-la al Llibre de Records Mundials Guinness , però no sense abans investigar i  confeccionar un bloc amb  diversos documents  testimonials.

El dia  28 d’abril del 1990  una delegació de Guinness  va  venir a Terrassa per visitar  la xemeneia  i  confirmar  la veracitat dels documents i el dia 18 de setembre de l’any 1990 se’ns lliurava  un diploma acreditatiu dient  que la xemeneia Almirall era un nou record  Mundial Guinnes. [vii]  A partir d’aquell moment la peça va adquirir un major ressò i es   convertia   en una element  industrial d´identitat per la ciutat, fet demostrat  per les nombroses ocasions que s’ha parlat d’ella a la premsa. Podem consultar el  bloc dipositat al Arxiu Històric Comarcal de Terrassa en motiu dels seu 50e. Aniversari.[viii]

El nivell  i el centímetre cedits al Museu  ( MCTC)

Nivell de bombolla d’alcohol

Nivell de bombolla (r.m)
Nivell de bombolla (r.m)

L’ aparell esta fet de fusta, metall i vidre i  si bé han passat  més  de 54 anys, observem que la fusta  no s’ha deformat i el vidre es preserva íntegre. Te una  estructura  rectangular amb les següents mides  : 35 x 5,3 x 2,5 cm  i està previst de dos visors circulars  a banda i  banda  on al interior  s’hi observa una  columna de bombolla en sentit vertical i tres visors rectangulars un a cada costat i un altre a la part més estreta del nivell que fa  de 2,5 cm., elements  pensats per la  mesura de l’alineació de les obres en diferent   perspectiva . Un estri semblant està  documentat  l’any 1661 i actualment  aquesta eina es a punt de quedar obsoleta per presencia de nivells que funcionen  mitjançant  raig  làser.

El centímetre metàl·lic enrotllable.

centímetre (r. m.)
centímetre (r. m.)

En Marià  inicialment utilitzava  el clàssic metro de fusta articulat i plegable i possiblement  va ser una novetat quan va adquirir  el centímetre  d’acer inoxidable  enrotllable de forma  mecànica. El centímetre  disposa d’un dispositiu de fixació  que recupera o rebobina  la cinta tocant un  botó. Es de la casa  Palmera, fundada  a Irún l’any 1931 , empresa que també fabricava  fulles  d’afaitar, tisores i ganivets.  El  germà  d’en Marià,   en Francesc (e.p.d.) abans de guardar-lo i per una major preservació el va lubrificar amb algun tipus de  greix.

Per saber quelcom més d´aquesta xemeneia es pot consultar :  Revista Terme numero 14 any 1999 Centre d’estudis històrics.  Arxiu Històric Comarcal de Terrassa . També al Diari de Terrassa del dia 6 de novembre de 2012 con el título ´El recuerdo de la construcción de la chimenea de la Bóbila Almirall´

Està inclosa en el Mapa del Patrimoni Industrial de Catalunya   format per un conjunt de 150 elements  catalogats , podem visitar la pàgina clicant  a:  Xemeneia Bòbila Almirall 

Notes


[i]    Una nota de premsa del diari ” Tarrasa Información , del 16 julio 1956”, publica “ En Tarrasa está por inaugurase  la segunda chimenea más alta del mundo”
[ii] Algunes dades de la xemeneia estant estretes de l’ informació  verbal d’en Francesc Masana Ribas , germà del mestre d’obres Marià Masana i  dels paletes i manobres que van intervenir a l’obre , de les dades de la Gerència Municipal d’Urbanisme de Terrassa i  per l’informe  tècnic fet  pel Dr. Robert Brufau arquitecte  responsable de la consolidació estructural  de la xemeneia de la bòbila Almirall, Terrassa, 1994 i  del recull de notes de premsa posades en un bloc de paper i dipositat al Arxiu Històric de Terrassa amb el títol :   50e aniversari de la  xemeneia de la bòbila Almirall de Terrassa 1956-2006,  autora Rosa M. Masana
[iii]  En Francisco Gálvez va morir en intentar salvar a una noia perquè no fos envestida pel tren. El Caso, núm. 423, maig 1960. hemeroteca del Arxiu Municipal de Sabadell
[v] Diari “Destino” del 16 de juny del 1956 , pag. 33
vi]   Diari “Tarrasa información” 16 de juliol del 1956
[vii]  L’ expedient  d’inclusió  al Rècord va ser lliurat  a Guinness  el dia 28 d’abril de 1990 i amb data  18 de setembre del mateix anys en comuniquen que la xemeneia de la bòbila Almirall ha estat homologada internacionalment com a la xemeneia amb escala de cargol més alta del mon. Va ser publicat al llibre de Rècords Guinness de l’any 1991 , pag. Núm. 24 .  Hi ha una fotocopia del bloc al Arxiu Històric Comarcal de Terrassa i a la Biblioteca Central .
[viii]  Consta de  diverses fotocopies sobre  d’actes, activitats artístiques , eslògans comercials i d’altres aspectes  que durant un temps vaig anar  recollir.  Rosa M. Masana 50e aniversari de la xemeneia de la  bòbila Almirall  desembre del 2006 (AHCT)  La efemèride  en aquella ocasió va passar desapercebuda  per la ciutat  i ara  l’any 2016, complirà el   60e aniversari  que podria ser el  moment adient   per retre-li , encara que auster, un  breu acte de reconeixement  especialment pel valor del simbolisme  històric que poden tenir aquestes peces.
 

Mestres d’obres i xemeneies industrials terrassenques (1899-1958)

D'esquerra a dreta, els contractistes d'obres Josep Arnau, 'Tarzan', (?) i Ramón Pagés. (Foto cedida per Lola Figueres)
D'esquerra a dreta, els contractistes d'obres Josep Arnau, 'Tarzan', (?) i Ramón Pagés. (Foto cedida per Lola Figueres)

Mentre estava en el procés d’esbrinar quins havien estat els paletes que van construir la xemeneia de la bòbila Almirall de Terrassa, amb l’objectiu que pogués formar part del llibre Guinness de rècords mundials, vaig interessar-me també pels altres paletes que des de l’any 1899 estaven construint a Terrassa. Posats a fer, també vaig prendre nota dels arquitectes (1877-1960) i de tres aparelladors, informació obtinguda de la matrícula industrial i de comerç.[i] La recerca d’aquestes dades es va poder realitzar amb relativa facilitat, gràcies al valuós ajut prestat per Maria del Carme Cabo Téllez (epd), que prenia nota dels professionals que anàvem localitzant en el registre.

Com que el tema està relacionat amb la xemeneia Almirall, s’ha considerat incloure dues taules on consten les xemeneies industrials terrassenques. A la primera hi ha les deu xemeneies de les quals sabem l’alçària, però no qui les va edificar ni tampoc l’any. A la segona taula hi ha les 14 xemeneies de les quals sabem l’alçària, any de construcció i, d’algunes, el constructor. Actualment totes aquestes estructures que s’han preservat estan incloses dins el patrimoni arquitectònic de la ciutat.

Citem només el primer any en què trobem registrats els professionals, mestres d’obres i arquitectes en una franja de temps que va del 1877 al 1958. Durant aquest temps alguns s’incorporen de nou i d’altres es donen de baixa. Cal comentar que els registres mercantils no sempre han mantingut una continuïtat cronològica en la inscripció; per aquest motiu, les dades que presentem s’han de considerar orientatives.

 

Mestres d’obres (1899-1958)

Des del any 1899 fins al 1907 trobem Vicenç Aymerich Gilabertó, Pere Noguera Vacarises, Pelegrí Matalonga Payeras, Carreras Salvatella, Pere Almirall Ballbé, Bartolomeu Borrell Carreras, Domingo Casasayas Orriols, Josep Duran Julià, Josep Salvatella i Fills.

De l’any 1915 al 1927 trobem Josep Salvatella (1915), l’any 1924, tot que no l’hem trobat registrat sabem que treballava a Terrassa el contractista anomenat Renom,  conegut perquè va construir el temple evangèlic del carrer Galvani. Joan Rufat Vilàs el trobem inscrit l’any 1927 i després d’ell hi ha una manca de inscripcions fins a l’any 1940. Hi ha una referència de l’any 1938 que ens mostra com els constructors estaven organitzats, malgrat l’interval de la Guerra Civil Espanyola 1936-1939. La cita deia:  Ram de la construcció (secció paletes) seu situada al carrer Puignovell núm. 36.

L’any 1940 hi trobem Jaime Mora Díaz, Pere Ferrer Martorell, Francisco Casasayas Dusso, Faustino Salva Dalmau, Tomàs Sabaté Font, Antoni Piqué Puig, Josep Domenech Sánchez, Francisco Duarri Junyent, Jaume Comerma Marinel·lo, Gregorio Sanz Allueva, Josep Carreras Vivó, Esteban Moliné Calmet, Ferran i Pagès, Joan Llach Feliu, Enric Valls Pi, Pere Teixidó Rius, Manuel Peñarroya Bordas, Pablo Gorina Gabarró, Francisco Florensa Caballé, Juan Pons Puig, Francisco Mampel Mampel, Pere Llobet Mateu, Josep Quera Pagès, Jaume Teixidó Massoni, Amadeu Arnau Duaigües, Meliton Montserrat Turón, Francesc Gispert Vilaplana, Francesc Carreras Suana, Enric Domenech Matas, Pere Borrull Griñó, Salvador Casamada Samaranch, Joan Badia Sanllehí, Antonio Veiga Falguera, Paulino Campà Borràs, Jacinto Soler Puig, Jaume Masdeu Barceló, Juan Salvatella, Josep Calabuy Hernández, Josep Vinyals Tarrats, Pablo Sabanés Roca, Vicente Adell Querol, Vicente Segura Balaguer, Josep Llopart Sagalas, Domingo Esteve Boada, Ramón Vila Culell i també Cementos y Construcciones.

L’any 1943: Agustín Enreig Sender, Hijo de Juan Pagés, Juan Rufat Pagés, Joan Rufat Vilàs, Francisco Pi Orús, Joan Llach Feliu, Enric Valls Pi.

L’any 1946: Miguel Villanueva Villanueva.

L’any 1949: Josep Sitges Clotet, Ernesto Noel Cortés, Francisco Compte Mestres, Emilio Agustí Mol·lieres, Francisco Mesalles Camí, José Gascón Bardagí.

L’any 1950: Ramón Grau Estany.

L’any 1951: Joaquim Campa Viñas, Rafael Petit Blanch.

L’any 1952: Joan Mora Raspall, Evaristo Capdevila, Joan Pons Puig i Jaume Quera Claparols.

L’any 1955: Saturnino Casamajor Pueyo, Josep Arnau Duaigües (3) i Pere Forns Playà.

L’any 1958: Jaume Almirall Rubio, Ismael Freixes Montserrat i Alfons Jordà Montaña.

Arquitectes (1877-1957)

Durant aquest període de temps de 80 anys s’ha localitzat trenta arquitectes que presentem tot seguit:

Manuel Joaquín Raspall  (1877), Melcior Viñals Muñoz (1878), Lluís Muncunill Parellada (1884), Jeroni Granell  (1886), Joaquim Vancells (1888), Domènec Boada Piera (1893), Francesc Folguera Grassi (1891), Joan Trais (1894), Antoni Pascual Carretero  (1899), Ignasi Escudé Gibert (1909), Josep M. Coll Bacardí (1910), Alexandre Galí (1910),  Llongueras (1910), Guàrdia Catà  (1911), Josep Ros Ros (1913), Joan Baca Reixach  (1930), Frederic Viñals Paquer (1941), Eduard Baselga (1950), Manuel Baldrich Tibau (1951), Julio Chinchilla (1952), Mariano Moran (1952), Jordi Alsius Masgrau (1955), Josep M. Soteras Maurí (1956), Alexandre Ferrant (1956), Camil Pallàs (1956), Josep M. Prat Marsó (1956), Felip Garcia Escudero  (1956), J.A. Balcells (1960), O. Bohigas (1960), J.M. Martorell (1960).

Aparelladors (1950-1957)

Pel que fa als aparelladors hem vist que entre els anys 1950 i 1955 hi havia Lluís Martí Tapiol i Joan Baca Pericot. L’any 1957 hi trobem Manel Adell Segarra.

Per finalitzar només direm que he presentat aquestes dades perquè les continuava  guardant, en format apunts, dins d’una carpeta. Lògicament, en un temps potser poc llunyà aquest material hauria desaparegut i per aquest motiu he considerat presentar-les ara que disposem de mitjans digitals, perquè són un reconeixement a les persones que hi ha darrere de tota edificació i perquè tot plegat, edificis i persones, configuren la història de la nostra ciutat.

Ampliació de la llista de mestres d´obres i paletes (1837-1872)

Desprès de consultar la Matricula de contribució industrial de Terrassa, dipositada a (AHCVO) 4 que s´inicia l´any 1831 on només hi consta el nom del contribuent i el seu domicili, però més endavant l´any 1837 també la activitat, he procedit a enregistrar a més de les llevadores, tema de la recerca principal, als mestres d´obres o de cases que  anaven sortija a la llista.

D´aquesta manera veiem que entre els anys 1837 al 1872, hi havia els següents professionals:

Mestres de Cases: Desideri Comerma, Jacinto Matalonga , Salvador Bruguera, Joan Comerma, Joan Marcet, Miquel Puig, Domingo Matalonga, Carlos Marsà, Isidro Aliart, Francisco Torrella, Joan Torrella, Joan Noguès, Josep Marcet, Ignasi Perich, Miquel Curet Roure, Mariano Prat, Joan Cañadell, Cosme Puig, Llàtzer Matalonga

Notes


[i] Els registres de la matrícula industrial l’any 1990 estaven dipositats a la biblioteca Soler i Palet.(2) És el numero 10 de les xemeneies. Segons un edicte del 27 de novembre de 1996  publicat al Diari de la Generalitat de Catalunya núm. 2.289 de 4-12-1996, sobre els acords de la Comissió d’Urbanisme de Barcelona relatius al municipi de Terrassa i segons l’expedient 2165/96 es va acordar la modificació puntual del pla especial de protecció del patrimoni arquitectònic ambiental, fitxa S6 Xemeneia Vapor Badiella de Terrassa.  El pla especial  va ser promogut per la Caixa d’Estalvis de Terrassa i tramitat per l’Ajuntament. El replanejament urbanístic va promoure que la descatalogació de l’esmentada xemeneia i el seu posterior enderroc. La xemeneia Badiella feia 15 metres d’alt.(3) Josep Arnau  feia obres a l’Escola de Cultura Pràctica del carrer Sant Pere de Terrassa o al costat mateix, no ho puc assegurar. Quan sortíem de col·legi teníem un sol objectiu, anar a veure en Tarzan, així l’anomenàvem. Era molt guapo i a més en estar enfilat dalt d’aquella bastida tan alta i movent-se amb desimboltura encara el trobàvem més atractiu. Penso que ell també ens esperava i sempre ens deia alguna cosa. Llavors la satisfacció era màxima. De segur que algunes terressenques vam fer l’Èdip amb ell. Més avall, a la porta del cinema Catalunya també vèiem un noi, per a nosaltres un home, que tenia un floc de cabells blancs naturals a la part del front. Ens el miràvem perquè el trobàvem interessant, però ell mai ens deia res. Ens omplia més en Tarzan.(4) Contribució industrial i de comerç, documents del Arxiu Històric Comarcal del Vallès Occidental (AHCVO) La normativa que regulava aquests tributs va ser modificada l´any 1852 segons el Reial Decret de 20 d´octubre.

Nivell de bombolla d'aigua (r.m)
Nivell de bombolla d'aigua (r.m)

El mestre d’obres Josep Arnau  en ‘ Tarzan’

Comentar que Josep Arnau va ser el mestre d’obres que va edificar la xemeneia industrial SAPHIL, parlem de xemeneia però les obres també incloïen la edificació dels recintes fabrils. Aquesta peça que tenia la funció de garantir el correcte tiratge de fums de les calderes de vapor havia estat  dissenyada per l’arquitecte Joan Baca Reixach i de la responsabilitat de la seva edificació va anar a  càrrec de  Josep Arnau  i els  seus treballadors.

Recentment, el juny del any 2020, he localitzat dues imatges  del dia que  vaig anar a parlar amb en ‘Tarzan’, perquè  m’expliques alguns aspectes tècnics envers la construcció de  les xemeneies  industrials . També vaig   fer-li  una fotografia  que ara, per recordar-lo,  he considerat adient posar-la a aquesta pàgina junt amb la xemeneia. Esta feta l’any 1994 a casa seva.

Xemeneia SAPHIL , 1994
Xemeneia SAPHIL , 1994
Josep Arnau 'Tarzan' 1994
Josep Arnau 'Tarzan' 1994

II Fòrum de Recerca del Baix Ter a Pals

 

Edifici Ca la Pruna de Pals (Rosa M. Masana)
Edifici Ca la Pruna de Pals (Rosa M. Masana)

El dia 15 de novembre de l’any 2013, a Ca la Pruna de Pals es va celebrar el II Fòrum de Recerca del Baix Ter organitzat pel Centre de Documentació del Montgrí, les illes Medes i el Baix Ter ubicat al Museu de la Mediterrània de Torroella de Montgrí i també amb la col·laboració de l’Ajuntament de Pals i l’Associació cultural de Pals.

La trobada va reunir a diversos professionals que realitzen investigacions multidisciplinaris relacionades amb el territori del Baix Ter i es van presentar tretze treballs de temàtica històrica, etnològica, geològica, ambiental i de climatologia. També es va passar un video sobre la Comunitat d’arrossaires del marge dret del Baix Ter.

Els ponents vàrem ser: Diana Julià ,Laia Cardona, Mònica Borrell, Jana Font, Jordi Montaner, Rosa M. Masana, Xavier Parellada, Sofia Borrego, Andreu Porcar, Josep Lluís Barrasa, Albert Burgas, Marc Lemonche, Sergi Corral i Josep M. Compte.